Día 4 : Melbourne empieza a molar mucho

Se acabó el jetlag o lo que tuviera. Doce horas de sueño con un solo despertar enmedio lo ha arreglado. Sí, lo sé, con mi insomnio imaginad cómo debía de estar para conseguir eso.
En fin, que cuando me he levantado la vida se veía de otra manera. Así que rápidamente me he vestido y he salido a patear la ciudad. He empezado desayunando en la escalinata de Federation Square, como la mayoría de los visitantes de Melbourne.

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Luego me he puesto a andar hacía los jardines Fitzroy y los grafitis de las callejeras cercanas a Fed Sq, auténticas obras de arte curradísimas y que dejan una ciudad espectacular. En los jardines además, tienen el árbol de las hadas, un tocón decorado con dibujos de seres de leyenda, que han tenido que proteger para evitar que la gente metiera papeles dentro de él pidiendo deseos…

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Luego he ido al MCG, el que fuera estadio olímpico en los Juegos de 1956, hace ya un rato… Aquí os quiero comentar una de las cosas que más me ha llamado la atención en esta ciudad: los semáforos. Como todos sabéis, los semáforos de peatones en España se pone en verde parpadeante antes de pasar a rojo… pues aquí no. Aquí cuando un semáforo verde va a pasar a rojo ¡se pone en rojo parpadeante! Es decir, puedes pasar en rojo, aunque sepas que se va a acabar pronto.
Bueno, en el MCG he visto el museo del deporte, o más bien el museo del fútbol australiano, porque el 60% de él está dedicado a este deporte. El resto al cricket y al olimpismo, con un Cobi recordando los juegos de Barcelona 🙂
A la salida he vuelto andando a la  ida pasando por el Rod Laver Arena, sede del Australian Open de tenis y paseando por la orilla del río.

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Tras comer algo he cogido el bus turístico gratuito que me ha dado una vuelta completa por Melbourne y he identificado un par de sitios donde ir mañana. Cuando lo he dejado he cogido un tranvía (la mayoría del transporte público es en tranvía, es genial) y me he bajado a la playa de St. Kilda, para ver el atardecer e intentar ver unos pingüinos que hay en uno de los pantalanes del puerto, pero resulta que estaba cerrado el acceso por obras 😥

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Por lo menos me he quedado con un bonito atardecer. De vuelta al CBD he paseado un rato por la orilla del río con los edificios iluminados, he cenado y a descansar que mi rodilla comenzaba a dar síntomas de flaqueza.

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¿Sabéis? Me está empezando a gustar mucho Melbourne. Es una mezcla de ciudad grande y de locura con un montón de lugares donde puedes olvidarte de que estás en una gran ciudad y que te dan una paz y tranquilidad que pocas ciudades tienen. Quizás no sería un mal sitio para vivir, pero nunca se sabe. En fin, mañana último día en Melbourne, ya os iré contando que tengo bastantes planes jejeje

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6 respuestas a Día 4 : Melbourne empieza a molar mucho

  1. Joaquin dijo:

    A ver si lo del insomnio es que vives en el hemisferio equivocado :-p

  2. El Marqués dijo:

    Coño! Una foto con gente…
    revisa el seguro de tu cámara para que no dispare sola, jej.

    Precioso atardecer, por cierto

  3. Yandrakovic dijo:

    ¿Cuántos kilómetros llevas andados?

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