Don’t forget Srebrenica. Una visita al Memorial por las víctimas

Piedra con el número de víctimas y sus procedencias en la entrada del Memorial

Srebrenica, 11 de Julio de 1995

Tras más de dos años de asedio, el Cuerpo de Ejército del Drina de la República Sprska estaba decidido a terminar con el sitio a la ciudad de Srebrenica donde se hacinaban más de 40000 bosniacos huidos de todos los pueblos del Este de Bosnia. El propio general Ratko Mladic se había puesto al frente de las operaciones, dispuesto a terminar con esa piedra en el zapato dónde guardaba sus sueños de la Gran Serbia. La suerte del enclave estaba echada, porque la 28 División del Ejército Bosnio estaba prácticamente sin armas ni suministros y no era capaz de mantener una oposición a la toma. A media mañana, las primeras tropas serbobosnias empiezan a entrar en la ciudad. Más de 15000 personas entre miembros del ejército y civiles varones huyen por las montañas en dirección a la ciudad de Tuzla, a unos 55 kilómetros en línea recta. 20000 personas entre mujeres, niños, ancianos y enfermos se dirigen al cuartel general de los cascos azules de la ONU en Potocari, buscando su protección ante las ansias de venganza serbobosnias.

10 de Septiembre de 2014

Tras dos horas y media de viaje desde Sarajevo, cumpliendo la media de velocidad de todos los viajes en los Balcanes, 50 km/h, Faruk, nuestro guía, nos anuncia que nos estamos aproximando a Potocari, lugar dónde se encuentra el Memorial por las víctimas del genocidio de Srebrenica. Faruk ha venido charlando conmigo mientras el resto de la furgoneta dormía sobre qué fue Srebrenica en su momento y distintos temas de Bosnia-Herzegovina, pero una vez que aparcamos la furgoneta en la puerta del Memorial las palabras sobran. Faruk tan solo nos dice que ahí lo tenemos, y nosotros nos acercamos por la puerta principal. En ese momento nos damos cuenta de que las palabras sobran. Ante nuestros ojos se alzan una cantidad incontable de lápidas blancas, una por cada uno de los cuerpos que han podido ser identificados. Además, hay una serie de lápidas verdes que corresponden a las personas recién identificadas y que están esperando su lápida blanca definitiva. Las lápidas, al contrario de en los múltiples cementerios blancos que hemos visto en las ciudades, se encuentran perfectamente alineadas, y puedes seguir esas líneas rectas que conforman hacia casi el infinito. Las lápidas ya han comenzado a trepar por la colina que limita el memorial por un lado. Es en ese momento en el que te das cuenta de que no sabes dónde mirar, que no sabes cómo comportarte, que no sabes cómo asumir lo que te rodea. Te quedas en la plaza central, donde hay una mezquita la aire libre y que está rodeada por el listado de las 8372 víctimas reconocidas del genocidio. Como no sabes dónde mirar, observas el listado y empiezas a ver apellidos que se repiten hasta la extenuación y fechas de nacimiento, múltiples fechas de nacimiento que cubren todas las etapas de la vida de un ser humano. Te percatas de que no hay fecha de fallecimiento, hasta que te das cuenta de que no tiene sentido. Todas, absolutamente todas las personas en este listado murieron dentro de los cuatro días que siguieron a la toma del enclave. Unos murieron en Potocari, otros intentando huir a lugar seguro, pero todos en aquellos cuatro aciagos días que forman parte de lo más oscuro de la historia de Europa.Haces fotos, aunque una parte de tu cuerpo te dice que no las hagas, que es una falta de respeto, pero las haces porque quieres que aquello permanezca, quieres enseñarlas a todas las personas que conoces para que nadie olvide lo que pasó aquí y nadie permita que pueda volver a ocurrir.

Una vez presentados nuestros respetos a las víctimas, Faruk nos lleva a la fábrica que está enfrente, que era el cuartel de los cascos azules holandeses a cuya presunta inacción culpan todos de lo ocurrido… aunque no toda la culpa debiera recaer sobre ellos. En esta fábrica hay un pequeño museo todavía en construcción. Allí nos muestran un vídeo donde supervivientes nos cuentan lo que se vivió aquel 11 de Julio en Potocari y luego podemos ver una serie de memoriales con la historia y objetos personales de una pequeña parte de las víctimas. La sentencia del Tribunal Penal Internacional que define lo ocurrido como genocidio cuelga de una de las paredes, pero se nota que todavía queda mucho por hacer. Después, Faruk nos introduce dentro de la antigua fábrica para llevarnos por lugares cerrados a la visita y nos muestra lo que eran los cuarteles de los holandeses, llenos de pinturas en las paredes y frases hechas presuntamente en su tiempo libre, y quién sabe si borrachos, muchas de dudoso gusto.

Una vez salimos de allí ya no puedo aguantar y acabo hablando con Faruk de la vergüenza que muchos sentimos en Europa por aquello que nuestro continente fue incapaz de parar, de como a mis 17 años no entendía por qué estaba pasando lo que estaba pasando en Bosnia y nadie en Europa hacía nada por pararlo aparte de mandar cascos azules que evidenciaron no servir para nada. Faruk solo me mira y asiente. No tiene mucho que decir, ya lo sufrió todo hace casi veinte años.

Oración por los muertos en Srebrenica

11-14 de Julio de 1995

Los cascos azules están desbordados ante la llegada de la gente huyendo y no tienen espacio en sus instalaciones para todos ellos. Decidieron cerrar la valla con 2000 personas dentro. Pronto llegaron las tropas serbobosnias, que comenzaron a separar a las mujeres de los hombres de los grupos que se habían quedado fuera. Las mujeres fueron deportadas a otras ciudades bajo control bosniaco. Los hombres… desaparecieron. A los cuatro días, los cascos azules desalojaron a las 2000 personas que había en sus instalaciones, que corrieron la misma suerte. Durante esos cuatro días se escuchaban disparos desde los cuarteles… nadie quiso saber lo que estaba pasando.

Mientras, aquellos que huyeron por las montañas fueron cazados como animales y aniquilados por las tropas serbobosnias. Muy pocos consiguieron llegar, al límite de sus fuerzas, a la ciudad de Tuzla. Por el camino, entre los desaparecidos en Potocari y aquellos cazados en la escapada, al menos 8372 personas fueron asesinadas.

Quería decir muchas cosas en esta entrada, quería intentar expresar lo que sentí, quería honrar a las 8372 personas, pero ha salido esto. Espero, por lo menos, haberos hecho pensar en aquello que no puede volver a repetirse nunca. Simplemente:

DON’T FORGET SREBRENICA. NUNCA. NEVER.

P.D.: Nosotros hicimos el viaje en el día desde Sarajevo con Sarajevo Funky Tours. Ya habíamos hecho con ellos el Tour del Asedio por Sarajevo y quedamos muy contentos. Son muy recomendables, están muy pendientes, llevan grupos muy pequeños (a Srebrenica fuimos cuatro personas incluidos nosotros dos) y saben mucho de todo lo que te enseñan.

Publicado en Balcanes, Bosnia-Herzegovina | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Una mirada rápida al volver de los Balcanes

Por fin estoy de vuelta en mi ciudad. O, más bien, lamentablemente estoy de vuelta en mi ciudad. Porque eso significa que he dejado de viajar a lugares nuevos. Durante las últimas casi tres semanas he estado recorriendo los Balcanes, esas tierras que un día se llamaron Yugoslavia y que hoy están dispersadas en seis países distintos. En este viaje he tenido la suerte de estar en Croacia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina y Serbia, y, sobre todo, he tenido la suerte de conocer de primera mano como se respira en esos lugares que para el resto de europeos son tristemente famosos por las guerras que los desangraron hace 20 años.

He visitado la costa dálmata croata, con la maravillosa (y cercana a la sobreexplotación) ciudad amurallada de Dubrovnik. He estado en la bahía de Kotor montenegrina, un lugar de cuento que no nos esperábamos. He explorado Bosnia y Herzegovina, las ciudades de Mostar y Sarajevo, el memorial de Srebrenica, viendo las cicatrices de la terrible guerra que asoló el país. He acabado en Belgrado, la capital serbia que quiere renacer de sus cenizas y olvidar todo lo malo a lo que se asocia a los serbios.

Me he emocionado delante de los cementerios blancos en todos y cada uno de los pueblos bosnios, he paseado por la pista de bobsleigh de unas antiguas olimpiadas, he andado por las murallas de Dubrovnik, he subido a la fortaleza de Kotor, he visitado la fortaleza de Belgrado,…, un gran montón de experiencias que todavía tengo que ordenar en mi cabeza y que prometo contaros en este blog. Mientras tanto, mientras asumo que he vuelto y empiezo a soñar en la próxima aventura, os dejo unas fotos de lo que ha sido mi viaje, un pequeño resumen gráfico.

Ciudad amurallada de Dubrovnik

Bahía de Kotor al atardecer desde la cima de la fortaleza

Mostar, su puente y el río Neretva desde el minarete de la mezquita de Paša Koski Mehmed

Cementerio blanco en Sarajevo

Memorial con los nombres de los niños muertos en el asedio de Sarajevo

Memorial y cementerio de las víctimas del genocidio de Srebrenica

Templo de San Sava en Belgrado

Publicado en Balcanes | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Reflexiones al entrar en Bosnia-Herzegovina

Sigo viajando por los Balcanes, por los terrenos de la extinta Yugoslavia y todavía me quedan diez días. Llevamos visitada la costa adriática croata, con Split y Dubrovnik; y la increíble y desconocidísima para mi bahía de Kotor en Montenegro, pero hoy hemos llegado al que quizás era el motivo central de nuestro viaje: Bosnia y Herzegovina.
Y entrar en Bosnia es que te salté a los ojos una imagen que arrastra detrás otras muchas: los cementerios blancos. Para aquellos que tenemos treinta y muchos la guerra de Bosnia es una de las imágenes de nuestra adolescencia. En aquel abril de 1992, mientras el parlamento bosnio declaraba su independencia y los serbios decidían comenzar una guerra porque no aceptaban esa decisión, yo viajaba a la también extinta Checoslovaquia y, por qué no, comenzaba mi salto de la infancia a la adolescencia y juventud. Durante varios años, lo que ocurría en mi vida era paralelo al asedio de Sarajevo, la destrucción del Stari Most de Mostar o la masacre de Srebrenica. Esa guerra que se producía en el patio trasero de nuestra Europa entraba todos los días en nuestras casas a través de la televisión y afectó a toda una generación, entre la que me incluyo.
Por eso hoy, cuando he entrado en territorio bosnio y he empezado a ver todos esos cementerios blancos en cada pueblo, no he podido evitar que un escalofrío recorriera mi columna. Y esta noche, ya en Mostar, cuando he visto la silueta del Stari Most ya reconstruido y, finalmente, he logrado cruzarlo, una enorme cantidad de recuerdos han entrado en mi mente.
Me quedan ocho días en Bosnia-Herzegovina y muchas imágenes que recibir, pero hoy solo quería compartir sensaciones. Y también, quizás, que un día también fui joven ☺

Publicado en Balcanes, Bosnia-Herzegovina | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Canal du Midi, una experiencia ciclista indispensable

En el Sur de Francia, en la segunda mitad del Siglo XVII se decidió empezar a construir una de esas obras faraónicas que nos han legado nuestros antepasados para la eternidad: el Canal du Midi (o Canal del Mediodía). La idea inicial era unir mediante un canal las dos cosas francesas, al Atlántico con el Mediterráneo. Al final se quedó en un canal que une las poblaciones de Beziers(en el Mediterráneo) con Toulouse. Pese a eso, en Toulouse se une al río Garona que desemboca en el Atlántico, por lo que se puede decir que quedan unidas las dos orillas de Francia.

Obra de ingeniería para el paso del canal

Hasta el Siglo XIX se utilizó para transportar mercancías, personas y el correo, hasta que el transporte fluvial fue decayendo en le siglo XX sustituido por otras formas más rápidas. Ahora se ha quedado en un canal navegable que dispone de un camino de sirga que es perfectamente ciclable. Se trata de un lugar de vacaciones donde muchos franceses y extranjeros van a alquilar barcos con los que navegarlo (gracias a las esclusas que salvan las diferencias de altura) y otros se dedican a coger una bicicleta y recorrerlo. Un año yo opté por la segunda opción, coger una bicicleta y rodar por parte del canal. Yo, concretamente, hice el camino desde Narbonne, un poco al sur del canal, hasta la mítica ciudad amurallada de Carcassonne, y vuelta de nuevo a Narbonne. Fue un viaje organizado a través de Bike Spain que se encargó de mi equipaje cada día y que me dio un Plan de Ruta que además del Canal incluía parte de los alrededores de los lugares que pasaba, para hacer la ruta (sobre todo la de vuelta) un poco más entretenida. Fue una semana de paseos por las orillas del Canal y por varios de los viñedos que acompañan la ruta, además de los estanques que separan Narbonne del mar y que tienen una riqueza natural espectacular.

Esclusa en Narbonne

No queda mucho más que decir, aparte de que fue una experiencia inolvidable, unos días donde la relajación llegó a su punto máximo mientras ciclaba o mientras me sentaba debajo de un árbol a la orilla del Canal para leer un buen libro a la sombra. Una experiencia que recomendaría a cualquiera al que le guste la bicicleta, porque el Canal du Midi es un pequeño oasis en medio de esta locura de mundo. Y, además, como premio, tienes la ciudad de Carcassonne, pero esta merece un post más largo y se lo dedicaré dentro de un tiempo.

Puerto fluvial en Carcassonne

Os dejo con fotos del viaje para que juzguéis por vosotros mismos…

Uno de los múltiples puentes que cruzan el Canal

Barcaza navegando por el Canal

Un buen lugar para sentarse con un buen libro

Mi compañera de fatigas durante toda la semana

La ciudadela de Carcassonne

Carcassonne

Carcassonne

Estanques entre Narbonne y el mar

Castillo de Montseret

Publicado en Francia | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Un paseo hasta La Sirenita en Copenhague

Se trata de uno de los grandes símbolos de Copenhague, quizás lo primero que evoca el nombre de la ciudad, pero, sobre todo, es una imagen preciosa, que te deja sorprendido y maravillado y tiene el poder de no permitirte que dejes de mirarla. Además, es una de las mejores excusas existentes para pasear por esa maravillosa ciudad que es Copenhague.

Ayuntamiento de Copenhague

Sí, porque en Copenhague hay que andar, hay que pasear por la ciudad, hay que ver como sus habitantes salen a cientos a las calles en cuanto sale un pequeño rayo de sol y la convierten en la ciudad con más vida de las que yo haya conocido en el Norte de Europa. Os voy a contar como llegar a esta figura, y os voy a contar como llegar andando, como llegar disfrutando de la ciudad. No sé si se puede llegar con transporte público, me imagino que sí, pero no me preocupé por saber cómo. Y no me equivoqué.

Paseando por Copenhague

La Sirenita se encuentra en el parque Langelinie en la bahía del Puerto de la ciudad, un poco separado del resto. Para llegar desde la Plaza del Ayuntamiento, punto de salida de todo paseo por Copenhague, hay que comenzar a andar por la Stroget, la zona de compras más grande de Europa (en realidad son varias calles, pero se agrupan bajo ese nombre). Bajamos tranquilamente, parando quizás en la tienda de Lego, quizás observando como los daneses se mueven de tienda a tienda y conversan, quizás ves como en las plazas hay distintos espectáculos callejeros y te paras a mirarlos.

Stroget una mañana de sábado cualquiera

Hasta que llegas a Nyhavn, el antiguo puerto comercial de Copenhague con sus inconfundibles casa pintadas a lo largo de todo el canal que, pases a la hora que pases, se encuentra lleno de gente paseando o comiendo en uno de sus restaurantes. Además, desde allí salen los tours en barca por la bahía de Copenhague, que es una buena manera de hacerte una idea de como es la ciudad desde un punto de vista distinto al que puedas ver andando.

Nyhavn

Sé que muchos os querríais quedar en Nyhavn, pero la ruta continúa y bajas hasta la orilla de la bahía para seguir andando junto a ella y encontrarte a tu izquierda el Palacio de Amalienborg, dónde habitan los reyes de Dinamarca y con una plaza octagonal imponente. Justo al otro lado de la bahía puedes ver la Ópera de Copenhague.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Palacio Real y Plaza de Amalienborg

Nuestro paseo continúa y cada vez estamos más cerca de nuestro objetivo, porque por fin llegamos a la entrada del Langelinie. Allí nos quedamos sorprendidos y embaucados por la belleza de la fuente de Gefion, una espectacular representación de la mitología danesa que narra la creación de la isla de Selandia por la diosa Gefjun. Es una fuente espectacular, a lo largo de una escalinata coronada por la imagen de la diosa llevando el carro para arar tirado por sus hijos. Al lado de la entrada de este parque se encuentra el muelle donde amarran los barcos de los cruceros.

Fuente de Gefiot

Fuente de Gefiot

Entramos en el parque con tan maravillosa entrada y poco a poco vamos bordeando la costa hasta que, finalmente, nos encontramos con la imagen de La Sirenita. Y sí, igual pensareis “¡Qué pequeña! ¿Para esto la caminata?”, pero sentaros en uno de los bancos que hay alrededor o en una de las rocas que la rodean y observadla. Mirad como sus piernas se transforman suavemente en la cola de la sirena o como la coleta en la que se recoge su peinado cae sobre los hombros para liberar la imagen de su cara. Observad como se integra en su entorno (aunque procurad no mirar la otra orilla, rompen un poco la magia las fábricas abandonadas).

La Sirenita de frente

La Sirenita de frente también

Vista lateral de La Sirenita

Y si no tenéis suficiente con eso, observad el ajetreo de la gente que va y viene, creyendo en que tan solo es un checkpoint de su viaje y que hace la foto de rigor y sigue sin observarla de verdad, sin percatarse de la magia que desprende la estatua. Y verás como los autobuses de los cruceros descargan y cargan gente sin parar. Y verás como hay momentos en los que te encuentras tú solo con La Sirenita porque, en realidad, los que hacéis el camino andando sois una franca minoría. Y sí, no os preocupéis si os dais cuenta de que lleváis varias horas delante de La Sirenita. Quizás es que habéis caído bajo el hechizo de la protagonista y habéis estado en su reino junto al mar.

P.D.: Como veis en la última foto, los barcos turísticos se acercan para ver La Sirenita, pero la vista es trasera y lejana, nada comparable a tenerla a medio metro.

Publicado en Dinamarca | Etiquetado , , | Deja un comentario